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TERAPIA CELULAR

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DR. PAUL NIEHANS  .  DR. ALEXIS CARREL

Desde tiempos inmemorables, el ser humano ha buscado prolongar los días de su vida, una de las grandes historias que atesora la humanidad y quizá más increíble que es descubrir por siempre la fuente de la eterna juventud.

El eminente médico francés Alexis Carrel, fue quien demostró científicamente la inmortalidad de un tejido, ya que tuvo en experimentación un corazón de pollo latiendo durante 27 años en un recipiente en suero fisiológico al que agregaba todos los días las sustancias filtradas de otro corazón de pollo más joven. Este corazón latió en el recipiente de 1912 a 1939.

A principios del siglo XVI el famoso médico suizo alemán, acuñó la frase ‘corazón cura corazón, riñón cura riñón, SIMILIA SIILIBUS CURANTUR, LO SIMILAR CURA LO SIMILAR’.

El logro de este conocimiento forma la base de la terapia celular, el Doctor Paul Niehans, incansable investigador y descubridor de la celuloterapia escribió que en CHINA, 2000 años antes de Cristo, se daba de comer a los ancianos, testículos de tigre joven para revitalizarlos, El DR. PAUL NIEHANS CURÓ A SU SEÑORÍA EL PAPA PIO XII, por lo que lo invitaron a formar parte del conclave de la Salud en el Vaticano.

La terapia celular tiene una acción terapéutica general y sobre todo el organismo, y otra local, en órganos específicos, como páncreas, hígado, riñón, ojo, cerebro, corazón y cualquier órgano a revitalizar.


TERAPIA CELULAR

La Terapia Celular es el arte de curar sin dañar, pero también es el arte de ayudar a la naturaleza en su labor conservadora de salud de las energías perdidas y del equilibrio orgánico, la Terapia Celular puede definirse como la ciencia que estudia las leyes naturales que gobiernan nuestra existencia ya que mediante el cumplimiento de dichas leyes podemos aspirar al perfeccionamiento humano integral. La Terapia Celular es un sistema científico para preservar y restaurar la salud por aquellos medios correspondientes a la naturaleza, que sustenta la vida; su desarrollo y su crecimiento.

La Terapia Celular busca a través de sus alternativas básicas llevar al paciente a un equilibrio natural y biológico de nuestro organismo y para lograr lo anterior tomamos en cuenta que lo importante es curar causas y no efectos, jamás nos dejaremos llevar por un tratamiento sintomático.

Uno de los descubrimientos más sorprendentes de los  últimos tiempos fue el hecho de que un cultivo de tejido en trance de necrosis puede vivificarse por agregación de células jóvenes frescas de un órgano igual. Esta propiedad se ha convertido en fundamento de la citoterapia, derivada lógicamente de la Citopatología de R. Virchow y de la Citobiología de A. Carrel.

El método morfológico de Virchow, que trataba de investigar las alteraciones de estructura en tejidos enfermos, creó ciertamente la base del conocimiento de las anomalías patológicas celulares e hizo asimismo fecundo el estudio de los procesos fisiopatológicos  (fisicoquímicos), que hoy podemos analizar ampliamente; pero el avance rectilíneo que en el campo de la Terapéutica parecía prometer la nueva experiencia anatomopatológica, quedo muy a la zaga de las esperanzas en amplias zonas. De todos modos, va imponiéndose la noción de que aun el conocimiento minucioso de la física y la química celular –adquirida sobre todo en el cadáver- no puede ensanchar gran cosa nuestra comprensión de los procesos vitales. En efecto, la célula es teórica y potencialmente inmortal; y el todo es más que la suma de sus partes, como dijo Kant.

La citobiología nos llevó a un paso más lejos: cada célula es un pequeño organismo autónomo, que trata de mantenerse dentro del conjunto, que absorbe, transforma, intercambia y cede. Tanto si está en la clara superficie como si vive en la profundidad oscura del interior del cuerpo, lleva su propia existencia; en el curso de toda nuestra vida nacen constantemente células dentro de nosotros, mientras otras mueren; pocas son las que no nos abandonan.

Por ejemplo, nuestros leucocitos no viven más que unos días; las células de nuestros músculos, del hígado o de los riñones, duran más, y todavía es mayor la persistencia de las células nerviosas. Las del cáncer suelen presentarse en la edad provecta y viven espléndidamente hasta que morimos.

 

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También nuestros órganos tienen su existencia propia. La placenta da al embrión todo lo necesario para su desarrollo; poco después del parto se separa del recién nacido, pero queda reemplazada, ante todo, cuando más intenso es el desarrollo de las gónadas o glándulas sexuales. Al atenuarse la actividad de éstas, amenaza al hombre el peligro de hipertrofia prostática, y a la mujer el de degeneración del tejido uterino.

Cuando pensamos que una modesta célula epitelial de nuestra piel, puede cambiar su pigmentación, alterarse por el calor y el frío, por el sudor y la sequedad, registrar corrientes eléctricas, enrojecerse y palidecer, absorber ondas en forma de luz, color o sonido, presentimos el prodigio de esas maravillosas y diminutas células vivas, que en incontable número componen todo nuestro cuerpo, y con su actividad lo mantienen en vida. Todavía más enigmático que la célula es su núcleo.

En cultivos de tejidos ha intentado A. Carrel estudiar la vida de las células. Exprimiendo un embrión a través de una delicada rejilla doble. Para disgregarlo en pequeños islotes de células, deja de existir el sistema celular como unidad somática, pero siguen viviendo los distintos grupos de células trasplantados a un substrato apropiado, e incluso en plasma heterogéneo. Son «inmortales, ilimitadamente capaces de desarrollo», y permanecen lozanos. Las células epiteliales del hígado pueden volverse ameboides en cultivos hísticos, o sea, desarrollar propiedades de células emigrantes.

Si las células individuales pertenecen a un grupo, tienen sus cometidos específicos; nidos de células, órganos y sistemas de órganos muestran así una asombrosa armonía en sus funciones. El sistema celular del cuerpo humano, que se nos presenta como unidad, es una colectividad viviente de cerca de 40 trillones de células; sólo la substancia gris del cerebro consta de unos 9000 millones de neuronas, cada una de las cuales tienen su propia misión. Este complicado sistema celular, que en una de sus formas llamamos «hombre», «ser humano», se halla dirigido por fuerzas singulares, algunas de las cuales escapan aún a nuestra capacidad de comprensión, y se manifiestan por los impulsos nerviosos y hormonales más diversos.

Todo lo viviente lucha por su vida. No solo la célula asilada, sino también el organismo celular superior, mientras vive, posee una fuerte tendencia vital a reconstruirse después de cualquier lesión, o bien a adaptarse a la nueva situación, si aquello no es posible. Como los cultivos de tejidos mortificados in vitro pueden recuperar su antigua función agregando células frescas o juveniles, y en órganos internos «toda lesión hística provoca disgregación», era natural pensar en estimular y despertar las fuerzas inmanentes de integración y conservación de un organismo lastimado mediante agregación de células juveniles o fetales apropiadas

Las células de nuestro cuerpo sufren múltiples agresiones, algunas comidas, bebidas, medicamentos, aire y sol, nos provocan intoxicación celular, lo que las inflama y degenera.

Las células intoxicadas, inflamadas y degeneradas, son el origen de múltiples enfermedades, aunque no presenten síntomas, hasta por diez años. Al diagnosticar una enfermedad, ésta ya tiene varios años de haberse instalado, por lo que es muy difícil erradicarla, por eso, aunque nos receten medicamentos para la presión alta, diabetes, insomnio, reumatismo, etc. no hay remisión de la enfermedad, en primer lugar porque los medicamentos farmacológicos solo tratan síntomas sin ayudar a la regeneración celular y porque las células intoxicadas e inflamadas tienen poca o ninguna capacidad de regeneración. Algunos médicos han dejado de lado la nutrición, que es el principio básico de la salud, se dedican a recetar medicamentos y han tolerado con negligencia el consumo de drogas y escasa disciplina. Hemos realizado minuciosos estudios en aportación y balance de nutrimentos y desintoxicantes para restablecer la funcionalidad celular

Recomendamos a todo paciente dentro de este programa de regeneración celular, que aparte de recibir la terapia celular correspondiente tome las siguientes precauciones; hoy en día se ingieren muchos alimentos y líquidos chatarra como son frituras, grasas, refrescos, helados, postres, alimentos no integrales, como la harina blanca, azúcar blanca, etc., esto nos lleva a un desequilibrio del pH de nuestro cuerpo que acentúa la degeneración celular, la inflamación y su deterioro funcional, por lo tanto recomendamos dieta rica en alcalinos como son las verduras, en especial la papa y el repollo.

La Terapia Celular en su definición científica es "la implantación de tejidos, órganos y glándulas fetales por vía intramuscular de origen xenógeno (extraño, ajeno) animal no nato."

En otras palabras, se puede decir que el componente principal de la Terapia Celular son los preparados. Se utilizan para tal efecto, pequeños trozos de tejido, que tienen características especiales en cuanto al origen biológico de donde provienen.

Estos trozos de tejidos fetales, mostrados al microscopio, definen por su morfología, el lugar del cual provienen (si son de riñón, cerebro, corazón, hígado, etc.) y a través de sus enzimas, nos indican su preservación biológica total. Con esto se conforma un fármaco científicamente confiable para uso en medicina.

El aporte de estas sustancias biológicas en forma de Monómeros o grupos funcionales "munidos" de información específica, es capaz de "modificar las estructuras en desequilibrio por una enfermedad molecular", que es lo que se pretende con el uso de esta Terapia.

Por principio de cuentas, esta técnica no se contrapone de ninguna manera con los procedimientos que todos conocemos como científicos en Biología.

Con premisas científicas comprobables y ampliando los estudios para un diagnóstico certero de la fisiopatología, podemos decir, cuando ya se tiene el conocimiento, qué células deben aplicarse y con cuanta frecuencia. Si el objetivo a seguir es el de "curar" al paciente y no aliviarlo solamente, entonces no nos basamos en su sintomatología, sino en que proceso debemos seguir para encontrar la causa que está originando tal o cual enfermedad. Ya que hay que tomar en cuenta que los síntomas finales que manifiesta una enfermedad, su origen puede ser de múltiples deficiencias en otros órganos e incluso órganos alejados.

La Terapia Celular aporta elementos vitales como péptidos, tripéptidos, polipéptidos, ácidos fosfóricos, ésteres, porfirinas, nucleótidos, hidratos de carbono, hexosaminas, ácidos nucleicos, lípidos, coenzimas y sales, oligoelementos, cadenas de aminoácidos y precursores hormonales. Todos esos elementos que actúan en forma extracelular (mesénquima) e intracelular (por acción de las permeasas de la membrana) activan los resortes metabólicos de las células, aumentando las síntesis de proteínas específicas y la acción antitóxica, y restaura y estimula la función orgánica restituyendo y manteniendo la homeostasis.

-Por su naturaleza esta medicación como se ha dicho puede ser utilizada como única terapia y también se la puede combinar con terapias alopáticas, antihomotóxicas, acupuntura y cualquier otro método terapéutico, no presenta supresión, no es homotópica, es inocua, no presenta incompatibilidad farmacológica, no produce intolerancia, ni secundarísmos.

Actúa sobre los factores de terreno y es básicamente eutrófica, revitalizante y homeostásica. Carece de contraindicaciones y puede ser administrada a cualquier edad, aún en recién nacido.

Las experiencias consisten básicamente en estudiar microscópicamente la actividad celular a través del retículo endoplasmático y la actividad mitocondrial en un tejido epidérmico de conejo.

La experiencia se realizó con tres líneas, en la primera se agregó sólo un medio de cultivo tradicional, en la segunda se agregó aminoácidos de síntesis y en la tercera se agregó Terapia Celular de órganos de tal manera que la concentración de los aminoácidos sea mayor que la de aminoácidos de síntesis.

En el término de 48 hrs. Se observa en el cultivo con Terapia Celular un incremento en la actividad mitocondrial, un gran desarrollo de retículo endoplasmático y retículo de Golji en un incremento de la proteinosíntesis.

Es importante tener en cuenta que su calidad de nutrición especifica de órgano le confiere eficientes propiedades terapéuticas, ya que el aporte de elementos indispensables al órgano homólogo induce los mecanismos de restauración órgano-funcional. Utilizados como complementos terapéuticos, mejoran notablemente la respuesta orgánica al tratamiento instituido.

Estos productos constituyen unos recursos terapéuticos nobles y eficaces; nutriente especifico de órgano, actúa sobre el órgano homólogo como bioestimulante y bioregenerador especifico, actúa la función antitóxica celular y estimula los resortes metabólicos de las células con la consiguiente reactivación de la síntesis proteica (responsable de la función especifica de la misma).

Aportan: 

- Material genuino para la preparación celular

- Anabolitos exógenos

- Material celuplástico (aminoácidos)

- Precursores de enzima, hormona y vitaminas

- Estos productos son totalmente inocuos, las dosis utilizadas son a criterio del profesional, no existiendo sobre dosis; no tiene antagonismos farmacológicos, pudiendo ser administradas conjuntamente con cualquier otro medicamento, cualquiera que fuera su naturaleza o forma de administración; no tiene acción tóxica de ninguna naturaleza ni se conocen casos de intolerancia o efectos secundarios.